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Cassany: “Leer y escribir es mucho más difícil en la red”

abril 10, 2012

Daniel Cassany en la Feria del Libro de Buenos Aires

Daniel Cassany

“El 5 de mayo, Daniel Cassany, especialista en investigación de la comunicación escrita, se presentará en el Congreso Internacional de Promoción de la Lectura y el Libro, una de las propuestas destacadas para educadores de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Cassany es Licenciado en Filología Catalana y Doctor en Enseñanza de Lenguas y Literatura de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Barcelona.  Además, este profesor titular de Análisis del Discurso en lengua catalana en la Universitat Pompeu Fabra, publicó Describir el escribir, Enseñar lengua, Reparar la escritura, La cocina de la escritura, Tras las líneas y Afilar el lapicero, entre otros.

– Desde hace un tiempo se han desarrollado programas como “Conectar-Igualdad” de Argentina y “Escuela 2.0” en España, para que cada alumno de las escuelas públicas reciba de forma gratuita una computadora portátil, con el objetivo de romper la brecha digital. Sin embargo, las generaciones nativas de Internet le llevan ventaja a la mayoría de sus profesores en el uso, ¿cómo deben enfrentar los educadores este desafío?, ¿qué estrategias les sugeriría?

Este es una cuestión de mucha actualidad e interés, en efecto, y es también el tema central de una investigación en curso. Al respecto diría varias cosas:

Es importante que los gobiernos inviertan en la compra de portátiles para todos los estudiantes porque los ordenadores ya están en todos los ámbitos y en todas las actividades sociales -y lo estarán todavía más en el futuro-, por lo que la educación debe incorporarlos en su práctica diaria. Sería inimaginable que las escuelas siguieran solo con libros y papel, cuando éste está desapareciendo poco a poco de muchos entornos (empresas, instituciones, comercios, aeropuertos, etc.). Más allá de si se aprende más o mejor con ordenadores, los chicos tienen que acostumbrarse a usarlos para buscar, gestionar, comprender, transformar y producir información y conocimiento, porque esta es la forma actual y futura de acceder a los datos (sin olvidarnos del uso del libro, que coexiste y seguirá por muchos años).

Los ordenadores han tenido mucho más impacto fuera de la escuela (en el ocio, la vida privada, lo que hacemos por nuestra cuenta, al margen de la educación) que en el aula. Eso no es malo, porque lo que aprendemos fuera de la escuela también revierte -de algún modo- en la educación formal. Por eso es importante que los portátiles no se queden en la escuela cuando acaban las clases, que los chicos se los puedan llevar a sus casas por la noche, y que puedan usarlos también para hacer otras cosas, más allá de la escuela. Incluso también debemos ver como positivo que otras personas (padres, hermanos) los usen fuera de la escuela.

Leer, escribir e interactuar en la red es una forma totalmente diferente de hacerlo con el papel y los libros, de modo que hay que aprender sus particularidades y adaptarse. En pocas palabras, la red permite acceder a muchísima información, pero eso no significa que sea de calidad o que la podamos entender de manera simple. Precisamente, en la red hay mucha porquería (mentiras, exageraciones, falsedades, manipulaciones) y mucha información que proviene de todo el planeta (de comunidades, culturas y lenguas que desconocemos), por lo que resulta mucho más complejo poder comprenderla, darle sentido e interpretación desde nuestro contexto. Leer y escribir es mucho más difícil en la red. Por ello, los educadores deben enseñar en el aula a los chicos a manejarse en este entorno: a buscar información con los motores de búsqueda, a saber elegir las palabras clave, a saber usar los operadores booleanos, a leer críticamente y evaluar la fiabilidad de las informaciones, a distinguir diferentes puntos de vista (por ejemplo, una perspectiva política, de una científica o religiosa), a saber elegir el resultado más fiable, a saber incorporarlo en la vida de uno, a contrastar la información que aporta, etc. Por poner un ejemplo concreto, las tareas de lectura en línea deberían dejar de preguntar ‘cuál es la idea principal’, que es una pregunta de la época del papel, para preguntar ‘quién escribió eso y qué pretende’, que es una pregunta de la época de Internet.

Daniel Cassany en la Feria del Libro

– Los jóvenes pasan cientos de horas frente al ordenador, desarrollando blogs, fanfic y hasta ficciones sobre la realidad. ¿Es recomendable integrar estas actividades privadas de los alumnos a las aulas?, ¿por qué?

Sí, en líneas generales y con matices. Los alumnos aprenden mucho más hoy fuera del aula que antes, y eso es positivo. Lo hacen por la arquitectura de la red (varios perfiles de usuario, tutoriales de uso, barras de navegación, preguntas más frecuentes, foros de ayuda) y por la actitud cooperativa que se ha desarrollado en ella. Lo que los jóvenes hacen fuera del aula es, entonces, como el conocimiento previo, el punto de partida, desde el que habría que organizar los aprendizajes del aula.

Pero cabe pensar que la escuela tiene un currículo oficial, propio y acertado, que debe cumplir, de modo que la idea es partir de lo que hacen los jóvenes en su casa, fuera de la escuela, para traerlos hacia los aprendizajes más formales del currículo oficial, para que aprendan conocimientos científicos, impriman más rigor y detalle en sus actividades, etc.

– ¿Por ejemplo?

En vez de escribir un reporte o una monografía sobre el imperio egipcio o cualquier otro tema, pueden escribir un blog titulado ‘Mis sensaciones sobre Egipto’, en el que expliquen sus impresiones después de ver vídeos de YouTube, fotografías de Flickr o webs de historia de Egipto -que se vinculan en su blog- y que ellos comentan con sus sensaciones personales; también pueden buscar en Google Earth los lugares geográficos de los sitios arqueológicos, pueden diseñar un itinerario turístico para hacer un viaje, etc.

Otro ejemplo muy distinto es que si, por ejemplo, en la clase de literatura o de lengua y escritura, están trabajando los recursos retóricos y literarios, éstos se pueden poner en práctica escribiendo fanfic o leyendo fanfic en una web específica.

– ¿Es posible fomentar la literacidad crítica en un mundo dominado por las NTIC?, ¿de qué manera?

Yo diría que la literacidad crítica o la capacidad de poder leer y comprender la ideología, y de poder escribirla y producirla, es la única manera de poder seguir siendo un sujeto con plenos derechos y criterios en un mundo digital. La manera de hacerlo es enseñar en la escuela a leer críticamente, o sea, a preguntar por las intenciones (y no por las ideas principales), a leer siempre varios textos de manera comparativa (por ejemplo, los titulares de dos o más rotativos; la wikipedia y una enciclopedia en papel), a relacionar la información del texto con la vida personal del alumno, a contrastar las interpretaciones que cada alumno hace de un texto, etc.

– ¿Cómo piensa usted que se debe “promocionar” la lectura ante la competencia de los medios audiovisuales?

Creo que hoy ‘lectura’ incluye a los medios audiovisuales, de modo que es una suma, no una resta o una división. Los jóvenes hoy se ponen a leer Milenium después de haber visto las películas, después de leer una novela juvenil ponen sus comentarios en la web -en la que hay dibujos e incluso cómic o vídeos relacionados con esa obra. Puesto que ya casi no quedan textos monomodales escritos en el mundo actual, o sea, que estén constituidos por un solo modo (imagen, sonido, habla, escritura) y que este sea la escritura, la lectura ha pasado a ser multimodal sin más traumas ni problemas. Solo debemos incorporar la lectura -y comprensión- del diseño, el color, los iconos, las imágenes, los vídeos…- que se comprenden y analizan (piensan, reflexionan, discuten) con lenguaje natural humano, hablado o escrito.

– Por último, ¿qué temas desarrollará en su conferencia “Leer y escribir en el siglo XXI” en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires?

Pues intentaré trazar una panorámica sobre la lectura digital, mostrando algunos de los cambios relevantes que estamos viviendo, de manera apresurada. Pero que debemos ver con serenidad, curiosidad y alegría. Hablaré de nativos e inmigrantes, de visitantes y residentes, de abejas obreras y colmenas, de ‘empujar’ y ‘estirar’, de porquería y lectura crítica, de prácticas vernáculas y oficiales, de tecnología aparentemente muy popular que es infrautilizada y desconocida… en definitiva, de muchos conceptos y temas apasionantes. Me siento muy afortunado por haber nacido en 1961 y por haber tenido la oportunidad de conocer en primera persona el mundo antes de Internet y después de él”.

Fuente:  cassany-leer-y-escribir-es-mucho-mas-dificil-en-la-red

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