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mayo 1, 2013

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Estamos habitados por libros y por amigos.

Daniel Pennac

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Los libros, ese pequeño gran tesoro

marzo 31, 2013

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Los libros, ese pequeño gran tesoro.

©Alejandra Acosta

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Compartiendo una experiencia Papagayo

marzo 21, 2013

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Compartiendo una experiencia Papagayo

El día martes 29 de enero se logro la presentación del  Programa  Papagayo a los alumnos de  6to grado, sección B la presentación se  hizo mediante una lectura que involucraba la motivación  de los sujetos por leer, escribir e imaginar situaciones reales o imaginarias que conllevaban  al desarrollo de las emociones.

 Luego los alumnos participaron mencionando palabras que definían  los términos lectura y  escritura. Tales como: imaginación, emoción, recuerdos, cuentos, películas, leyendas, entre otros. Así mismo lo hicieron firmando conjuntamente con la docente el compromiso para desarrollar y culminar el programa...

Experiencia narrada por la docente Tania Rengel de la Unidad Educativa Aquiles Nazoa, sobre la aplicación de las primeras estrategias de Papagayo

Para leer completamente esta maravillosa experiencia los invitamos a descargar el archivo (PDF) haciendo clic sobre el siguiente enlace: Tania Rengel de la Unidad Educativa Aquiles Nazoa

Imagen: Pintura / Stencil.  Aquiles Nazoa por el artista urbano Fe. Intervención de una santamaría en El Hatillo, Caracas, Venezuela.

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Invitación a revisar estas interesantes publicaciones

marzo 21, 2013

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A todos los docentes los invitamos a consultar estas interesantes publicaciones, abajo encontrará el enlace para entrar de directamente al sitio o pruebe a darle clic a las letras azules, sobre cada enlace independiente. Esperamos que sean de su agrado.

Publicaciones

El Diccionario de ilustradores iberoamericanos es una muestra representativa del panorama de la ilustración infantil y juvenil en veintidós países, de América y Europa, de habla hispana y portuguesa.
Ofrece una hermosa parte del mundo visual, diverso y colorista de algunos de los ilustradores más reconocidos universalmente. Es, en palabras de Fanuel Díaz, “un mosaico de miradas y una trama de préstamos y conexiones visuales”.

El Gran diccionario de autores latinoamericanos de literatura infantil y juvenil presenta, por primera vez, el “quién es quién” en la literatura para niños y jóvenes de los veinte países latinoamericanos de habla hispana y portuguesa, desde los orígenes de la LIJ hasta nuestros días. De cada autor se recoge la biografía, un análisis de las principales obras, un juicio crítico y la bibliografía más importante sobre cada uno.

Hitos de la literatura infantil y juvenil iberoamericana es una mirada panorámica sobre los libros que se convirtieron en referentes, tanto para los lectores como para los creadores que continuaron el camino emprendido por sus autores. Está escrito a muchas manos, con múltiples voces, bajo la tutela de Beatriz Helena Robledo, experta colombiana en LIJ.
Ha sido patrocinado y editado por la Fundación SM en cumplimiento de uno de sus principales objetivos: la promoción del libro infantil y el fomento de la lectura y la escritura.

Para entrar a la página original y ver más información, hacer clic sobre este enlace: http://www.cilelij.com/publicaciones/

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El verbo leer, la imaginación y la memoria

marzo 18, 2013

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En el proceso de la escritura la imaginación y la memoria se confunden.

Adelaida García Morales

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Invitación charla: “Literatura juvenil y hábitos de lectura en niños y adolescentes” por Christine Détrez

marzo 12, 2013

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Invitación a la charla: “Literatura juvenil y hábitos de lectura en niños y adolescentes” por Christine Détrez

LUGAR: Banco del Libro (Altamira sur)

FECHA: viernes 15 de marzo

HORA: de 10 a 12 m

*NOTA: ENTRADA LIBRE, pero por razones de espacio es imprescindible que confirme su asistencia a este correo: comite.bancodellibro@gmail.com

Según Díaz-Plaja la denominación en el campo de la Literatura Juvenil es, porosa e imprecisa, y no se ajusta a una única denominación. ¿”Literatura juvenil”? ¿”Literatura para jóvenes”? ¿”Lectura adolescente”? ¿”Libros para secundaria”? A menudo estas denominaciones se usan indistintamente, pero en otros casos se puede observar que aluden a realidades distintas. De esta manera, “literatura juvenil” suele hacer referencia a la que se llama “homologada”, o “canónica” mientras que otras literaturas conocidas por los adolescentes (desde las lecturas obligatorias del colegio a los cómics leídos en casa, pasando por el descubrimiento de lecturas adultas) no tienen una denominación clara.

Para aboradr este tema tan importante, el viernes 15 de marzo de 10 a 12 m, la Embajada de Francia, conjuntamente con el Banco de Libro presentarán a la investigadora francesa Crhristine Détrez quien nos ofrecerá esta interesante Charla sobre   “Literatura juvenil y hábitos de lectura en niños y adolescentes”

Los asistentes, podrán escuchar la charla y posteriormente conversar con la investigadora.

Christine Détrez es profesora titular en letras clásicas, egresada de la Escuela Normal Superior de Ulm (París), Doctora en sociología y conferencista en la Escuela Normal Superior de Lyon. Détrez es autora de numerosas obras, entre las cuales figuran “Et pourtant ils lisent” (Y sin embargo leen) con Christian Baudelot y Marie Cartier (Ed. Seuil, 1999), “La construction sociale du corps” (La construcción social del cuerpo) (Ed. Seuil, 2002), “A leur corps défendant. Les femmes à l’épreuve du nouvel ordre moral” (En defensa de sus cuerpos. Las mujeres a prueba en el nuevo orden moral) con Anne Simón (Ed. Seuil, 2006), “L’enfance des loisirs” (La infancia del ocio) con Silvia Octobre, Pierre Mercklé, Nathalie Berthomier (Ed.  La Documentation française, 2010), “Les Mangados” (Los Manga-chamos) con Olivo Vanhée (Ed. BPI, 2012), “Femmes du Maghreb. Une écriture à soi” (Las mujeres del Magreb. Una escritura para sí) (Ed. La Dispute, 2012). Dentro de su producción también figuran novelas, como: “Rien sur ma mère” (Nada sobre mi madre) (Ed. Chèvre-feuille étoilée, 2008) y “De deux choses l’une” (De dos cosas, una) (Ed. Chèvre-feuille étoilée, 2010).

Se agradece confirmar asistencia, gracias.

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Beneficios de la lectura

marzo 7, 2013

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Los beneficios de la lectura

Leer favorece la concentración y la empatía. Alimenta la imaginación, modifica (para bien) el cerebro, nos hace progresar y nos prepara para el éxito: ¡larga vida a los libros!

Sacar tiempo

“Cada vez parece más difícil encontrarle un hueco a la lectura. El tiempo pasa entre el trabajo, navegar por internet, hacer deporte o salir con los amigos. Pero ¿cuándo hay tiempo para leer?

Aunque en España el 58% de las personas mayores de 14 años afirman leer frecuentemente, al preguntar por la falta de interés hacia la lectura tanto a lectores ocasionales como a no lectores, ambos dicen no disponer del tiempo suficiente. Además, por cada edad hay una razón distinta. Según un estudio elaborado por la Federación de Gremios de Editores, los españoles entre los 25 y los 54 años –la franja más activa desde el punto de vista laboral–, admiten no poder dedicarse a la lectura por falta de tiempo. Por lo que se refiere a los jóvenes no lectores entre los 14 y 24 años la motivación es sencilla: no leen porque no tienen interés o porque no les gusta. En cambio, los mayores de 65 años, al ver reducidas progresivamente sus facultades visuales, no logran dedicarse concreta y asiduamente a la lectura.

Dicen que a la lectura sólo hay que dedicarle los ratos perdidos, que se pierde vida mientras se lee. Lo cierto es que, agradable pasatiempo para muchos, obligación para otros, leer es un beneficioso ejercicio mental. Rendir culto al cuerpo está en boga, pero ¿y dedicar tiempo al cultivo de la mente? “Al igual que nos cuidamos y vamos cada vez más al gimnasio, deberíamos dedicar media hora diaria a la lectura”, sostiene el escritor catalán Emili Teixidor, autor de La lectura y la vida (Columna) y de la exitosa novela que inspiró la película Pa negre.
Favorecer la concentración y la empatía, prevenir la degeneración cognitiva y hasta predecir el éxito profesional son sólo algunos de los beneficios encubiertos de la lectura. Sin contar que “el acto de leer forma parte del acto de vivir”, dice el ex ministro Ángel Gabilondo, catedrático de Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid y autor del reciente ensayo Darse a la lectura (RBA). Para Gabilondo, la lectura “crea, recrea y transforma. Una buena selección de libros es como una buena selección de alimentos: nutre”.
De la lectura de los primeros jeroglíficos esculpidos en piedra a la de la tinta de los pergaminos, o a la lectura digital, el hábito lector ha discurrido de la mano de la historia de la humanidad. Si la invención de la escritura supuso la separación de la prehistoria de la historia, la lectura descodificó los hechos que acontecían en cada época. Los primeros que leyeron con avidez fueron los griegos, aunque fuesen sus esclavos quienes narraban en voz alta los textos a sus amos. Siglos más tarde, la lectura se volvió una actividad silenciosa y personal, se comenzó a leer hacia el interior del alma. “Los grecolatinos vinculaban la lectura a la lista de actividades que había que hacer cada día”, sostiene Gabilondo. “Convirtieron el pasatiempo en un ejercicio: el sano ejercicio de leer”. Fueron los romanos quienes acuñaron el “nulla dies sine linea” (ni un día sin [leer] una línea).
¿Por qué es tan saludable? “La lectura es el único instrumento que tiene el cerebro para progresar –considera Emili Teixidor–, nos da el alimento que hace vivir al cerebro”. Ejercitar la mente mediante la lectura favorece la concentración. A pesar de que, tras su aprendizaje, la lectura parece un proceso que ocurre de forma innata en nuestra mente, leer es una actividad antinatural. El humano lector surgió de su constante lucha contra la distracción, porque el estado natural del cerebro tiende a despistarse ante cualquier nuevo estímulo. No estar alerta, según la psicología evolutiva, podía costar la vida de nuestros ancestros: si un cazador no atendía a los estímulos que lo rodeaban era devorado o moría de hambre por no saber localizar las fuentes de alimentos. Por ello, permanecer inmóvil concentrado en un proceso como la lectura es antinatural.

Según Vaughan Bell, polifacético psicólogo e investigador del King’s College de Londres, “la capacidad de concentrarse en una sola tarea sin interrupciones representa una anomalía en la historia de nuestro desarrollo psicológico”. Y aunque antes de la lectura cazadores y artesanos habían cultivado su capacidad de atención, lo cierto es que sólo la actividad lectora exige “la concentración profunda al combinar el desciframiento del texto y la interpretación de su significado”, dice el pensador Nicholas Carr en su libro Superficiales (Taurus). Aunque la lectura sea un proceso forzado, la mente recrea cada palabra activando numerosas vibraciones intelectuales.
En este preciso instante, mientras usted lee este texto, el hemisferio izquierdo de su cerebro está trabajando a alta velocidad para activar diferentes áreas. Sus ojos recorren el texto buscando reconocer la forma de cada letra, y su corteza inferotemporal, área del cerebro especializada en detectar palabras escritas, se activa, transmitiendo la información hacia otras regiones cerebrales. Su cerebro repetirá constantemente este complejo proceso mientras usted siga leyendo el texto.
La actividad de leer, que el cerebro lleva a cabo con tanta naturalidad, tiene repercusiones en el desarrollo intelectual. “La capacidad lectora modifica el cerebro”, afirma el neurólogo Stanislas Dehaene, catedrático de Psicología Cognitiva Experimental del Collège de France en su libro Les neurones de la lecture (Odile Jacob). Es así: hay más materia gris en la cabeza de una persona lectora y más neuronas en los cerebros que leen. El neurocientífico Alexandre Castro-Caldas y su equipo de la Universidad Católica Portuguesa lo demostraron en uno de sus estudios, junto a otro curioso dato: comparando los cerebros de personas analfabetas con los de lectores, se verificó que los analfabetos oyen peor.
“Hay que leer con intensidad, despacio, con cuidado, viviendo la vida de las palabras”, dice Gabilondo. Al cobrar vida cada palabra, la imaginación echa a volar. El poder de la mente es tan fuerte que recrea lo imaginado, activando las mismas áreas cerebrales que se accionarían si se ejecutara la acción en la realidad. Lo demuestra un estudio de la Universidad de Washington a cargo de la psicóloga Nicole K. Speer. En un artículo publicado en la revista Psychological Science en el 2009, Speer afirma: “Los lectores simulan mentalmente cada nueva situación que se encuentran en una narración. Los detalles de las acciones registrados en el texto se integran en el conocimiento personal de las experiencias pasadas”.
Además de alimentar la imaginación y favorecer la concentración, la lectura ayuda a mejorar algunas habilidades sociales, como la empatía. Un ávido lector rápido aprende a identificarse con los personajes de las historias que lee y, como bien sostiene Emili Teixidor, “está más dispuesto a abrirse a otras vidas”. El psicólogo Raymond Mar y su equipo de la Universidad de Toronto probaron en el 2006 que las personas que consumen novelas son más empáticas respecto a los lectores de libros especializados o los no lectores. Al medir las habilidades sociales y el modo de interactuar de los dos tipos de lectores, los lectores de géneros literarios resultaron tener una mayor facilidad para ponerse en la piel del otro.
Pero no sólo es más empático quien lee, sino también mejor orador. Como dijo Cicerón, “a hablar no se aprende hablando, sino leyendo”. Lejos de la imagen solitaria e introvertida con la que se identifica al lector, lo cierto es que las personas lectoras desarrollan más sus habilidades comunicativas. “Al enriquecer el vocabulario y mejorar la sintaxis y la gramática; aprendemos a hablar adecuada y justamente”, sostiene Gabilondo. Hacer un correcto uso del lenguaje está bien valorado socialmente, por ello, quienes nutren su dialéctica mediante el hábito lector son percibidos por los otros como personas con gran capacidad de liderazgo. Son más apreciados profesionalmente. Según un estudio de la Universidad de Oxford, la lectura por placer predice el éxito profesional. Quien fue un ávido lector en su adolescencia tiene más posibilidades de triunfar en su madurez. Durante más de dos décadas, el equipo de investigación del psicólogo Mark Taylor analizó los hábitos y actividades de casi 20.000 jóvenes con ánimo de conocer qué actividades predecían el éxito profesional al cumplir 30. Ninguna práctica extracurricular –como hacer deporte o ir al cine–, evaluadas junto a la lectura, lograron tener un impacto significativo en el éxito profesional. Sólo la lectura. Las mujeres que a los 16 años leían libros por puro placer tenían el 39% de probabilidades de alcanzar un puesto de gerencia frente al 25% de las mujeres no lectoras. Para los hombres, que suelen tener más posibilidades de llegar a altos puestos directivos, la cifra pasaba de un 48% entre quienes no leían a los 16 años, a un 58% entre los que sí lo hacían.
Claro que también hay que leer en la madurez y en la vejez. El ejercicio de leer cobra sentido al final de nuestras vidas. Neurólogos y psicólogos recomiendan “la lectura como método preventivo del alzheimer u otras enfermedades neurodegenerativas”, señala el doctor Pablo Martínez-Lage, coordinador del grupo de estudio de conductas y demencias de la Sociedad Española de Neurología. Cuando una persona comienza a padecer síntomas de demencia y a perder autonomía, influyen dos factores: las lesiones que ha producido la enfermedad y la pérdida de la capacidad de compensar. Compensar es poner a funcionar áreas del cerebro que antes no funcionaban, poner en marcha la reserva cognitiva, es decir, la capacidad intelectual acumulada a lo largo de su vida mediante conocimientos y actividades intelectuales. Para disponer de una buena reserva cognitiva es importante tener una vida intelectualmente activa. “Quienes se mantienen mentalmente en forma a lo largo de su vida, corren menos riesgo de padecer alzheimer, parkinson o enfermedades cardiovasculares”, concluye Martínez-Lage.
Los beneficios de la lectura no son únicamente personales. “Leer no sólo afecta a la cultura social, sino también a la economía y al comercio de un pueblo”, sostiene Emili Teixidor. Para el escritor, la lectura ayuda a exportar cultura fuera de nuestro país: “Ya que España no tiene petróleo, ¡tendrá que exportar inteligencia!”. También cabe recordar que a lo largo de la historia la lectura siempre fue uno de los vehículos de la democracia. “En países autoritarios la lectura siempre estará perseguida por contribuir a desarrollar la libertad de expresión, la cultura y la información”, afirma César Antonio Molina, ex ministro de Cultura y director de la Casa del Lector. Leer siempre tuvo el poder de transformar la sociedad, “y, si no, ¡fíjese en todos los que leyeron los evangelios!”, sostiene Teixidor. El escritor recuerda una anécdota, “ahora en el quiosco venden muy barato el Manifiesto Comunista de Karl Marx, en mis tiempos de estudiante hubieran perseguido al quiosquero“. Muchos libros fueron la clave del desarrollo de algunos acontecimientos históricos y ahora, en momentos de incertidumbre y crisis, la lectura debería adquirir protagonismo. No sólo como buena compañera de viaje para evadir y serenar. “No hay que refugiarse en la lectura, sino emplear su capacidad de modificar el estado de las cosas”, dice Gabilondo. Según el filósofo, hay que utilizar el poder de la lectura para transformar la sociedad.

El efecto contagio

El éxito educacional de un niño no depende tanto del estatus socioeconómico de su familia como de que sepa disfrutar de la lectura. “No importa qué, ni cuánto se lea, lo importante es leer”, dice Emili Teixidor. En su libro La lectura y la vida (Columna), el escritor da algunas claves imprescindibles para contagiar el hábito lector, “aunque cada maestrillo tenga su librillo”, afirma. El primero de los trucos es predicar con el ejemplo, “si quieres cambiar el mundo, por dónde empezarías, ¿por ti o por lo demás?”, dice. Tanto padres como educadores deben leer delante de los niños para lograr despertar su interés.
Las lecturas obligatorias a las que se somete a los más pequeños son contraproducentes, según Teixidor. Cada uno debería encontrar su camino y saber qué quiere leer, qué tipo de narración es la más adecuada para él, “yo, por ejemplo, encuentro fantástico poder conversar con Séneca y con Cicerón –afirma– y sé que muchos otros no soportarían la lectura de los clásicos”. Con lo que está de acuerdo el escritor es con la denominada “hora del silencio”, cuya aplicación se ha puesto de moda en algunos colegios. “Es una hora en la que lee todo el centro, desde los alumnos hasta la directora o el conserje –cuenta– .Lo importante es facilitar tiempos y espacios para aprender la disciplina de leer diariamente”. La planificación de la lectura es un importante elemento para desarrollar el hábito lector.
Pero, sin duda, el mejor truco para incentivar la lectura es expandir la curiosidad desbocada, la pasión por descubrir mundos, por conocer personajes, hechos e historias. “Un maestro siempre comenzaba sus clases hablando de dos libros: el primero lo recomendaba y el segundo lo prohibía diciendo que sólo podía leerlo él”, recuerda Teixidor. El libro prohibido era mucho más leído por sus alumnos que el que inicialmente había recomendado”. La curiosidad siempre mata al gato, potenciarla en lo que a la lectura se refiere, siempre es un gran aliado”.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20120613/54312096470/los-beneficios-de-la-lectura.html